En el universo escultórico de David Guzmán, el vacío no es ausencia sino un lenguaje sutil y profundo. "Rituales del Vacío: Lírica e Ingravidez" explora la paradoja de un material pesado y frío como el acero inoxidable transformado en formas ligeras y etéreas, desafiando las leyes de la gravedad. Autodefinido como el Escultor del Aire, Guzmán utiliza el vacío como el verdadero protagonista de su obra. Cada pieza es un ritual minucioso donde la materia se retuerce, flota y parece respirar, revelando un equilibrio casi imposible entre lo emocional y lo racional. Influenciado por maestros como Julio González, Pablo Gargallo, Eduardo Chillida y Pedro Cervantes, el artista lleva el acero más allá de sus límites aparentes, convirtiéndolo en una poesía visual. Las distintas familias de escultura presentes en esta exposición —Interactivas, Con Base, Suspendidas y De Piedra y Acero— son testimonio de una exploración incansable de la forma y el espacio. Los juguetes escultóricos invitan al espectador a ser cómplice de la mutación de la materia, mientras que las piezas suspendidas evocan el sueño de un metal capaz de volar. Cada obra es una metáfora del amor y la insaciable curiosidad de Guzmán por la transformación. Los conceptos de ligereza y ductilidad se entrelazan en tramas metálicas que parecen fragmentos de una sinfonía, pausada y silenciosa, donde el vacío canta y el acero escucha.