INFLORESCENCIAS
Inflorescencias investiga procesos de expansión, crecimiento y transformación orgánica a través de estructuras metálicas que evocan formas botánicas, organismos minerales y sistemas vivos en mutación.
Las esculturas parecen emerger lentamente de la materia oxidada, como si la naturaleza reapareciera desde los restos industriales. La corrosión, el desgaste y las variaciones cromáticas producidas por el tiempo convierten cada pieza en un cuerpo vivo, en permanente transformación.
CULTIVOS
Esta serie surge como una reflexión sobre la relación ancestral entre humanidad y territorio. Inspiradas en los procesos de siembra, cultivo y transformación de la tierra, las esculturas funcionan como gestos de agradecimiento hacia la naturaleza y hacia quienes han habitado y trabajado el paisaje a lo largo del tiempo.
ENTRE RUINAS Y RITUALES
La serie Entre Ruinas y Rituales surge de una reflexión sobre el territorio, la memoria y la transformación de la materia. A través de esculturas construidas en acero oxidado y materiales industriales reciclados, Daniel Criales desarrolla un cuerpo de obra que evoca vestigios arqueológicos, organismos minerales y fragmentos de una civilización en permanente transformación.
Las piezas habitan un espacio intermedio entre lo ancestral y lo contemporáneo. Sus superficies corroídas, ensamblajes metálicos y procesos de oxidación natural convierten al tiempo en un elemento activo dentro de la construcción de la obra. Expuestas durante semanas o meses a la intemperie, las esculturas permiten que la humedad, el clima y la corrosión intervengan directamente sobre la materia, generando una memoria física inscrita en el metal.
Inspirada en los cerros orientales de Bogotá y en la experiencia del paisaje andino como territorio espiritual y vivo, la serie propone una mirada sobre la naturaleza entendida no solo como entorno, sino como entidad sagrada y espacio de memoria colectiva.
La noción de ruina dentro de la serie no se relaciona únicamente con destrucción o abandono, sino con transformación y permanencia. Las esculturas funcionan como testimonios materiales de la fragilidad humana y de la tensión constante entre industria y naturaleza. El metal, símbolo de progreso y modernidad, retorna lentamente a un estado mineral, recordando que toda construcción humana permanece inevitablemente ligada a los ciclos de la tierra.
Entre formas orgánicas, geometrías erosionadas y estructuras que parecen emerger del paisaje, Entre Ruinas y Rituales configura una arqueología imaginaria donde pasado, presente y futuro dialogan dentro de una misma temporalidad.
GEOMETRÍAS ALADAS
Esta serie surge de la observación de las aves que habitan y atraviesan los cerros orientales de Bogotá. Las esculturas traducen la sensación de ligereza, desplazamiento y expansión del vuelo en estructuras geométricas construidas en acero.
Existe una tensión constante entre el peso del metal y la idea de elevación. Las piezas funcionan como vestigios de movimiento suspendido, donde la rigidez industrial intenta aproximarse a la fragilidad y libertad de las formas naturales.